El 27 de septiembre de 2022, el Poder Judicial de Chile sufrió un ciberataque masivo, comprometiendo sistemas clave utilizados en el ámbito judicial. Un ransomware conocido como LockBit Black, uno de los más peligrosos en su tipo, se infiltró en las redes del Poder Judicial afectando equipos con sistemas operativos vulnerables (principalmente Windows 7) y antivirus desactualizados. Este ataque se propagó rápidamente por la red institucional, causando fallos en varias plataformas judiciales críticas.
El ataque fue una clara muestra de las vulnerabilidades en la infraestructura digital del país, poniendo en riesgo tanto los datos de los ciudadanos como el funcionamiento del sistema judicial en su totalidad.
LockBit Black es un tipo de ransomware que no solo encripta los datos de las víctimas, sino que también amenaza con hacer públicos esos datos si no se paga el rescate. Los atacantes emplean técnicas avanzadas para evadir las medidas de seguridad, lo que hace aún más crítico el caso.
¿Por qué el Poder Judicial fue atacado?
El sistema judicial chileno es una de las instituciones más importantes en términos de seguridad de datos, ya que maneja información sensible de miles de ciudadanos. Los atacantes vieron una oportunidad en la infraestructura vulnerable del Poder Judicial y, al infiltrarse, no solo bloquearon sistemas, sino que también pusieron en riesgo la privacidad de los datos judiciales, incluidos expedientes y juicios en curso.
El ataque refleja una tendencia mundial de incrementar los objetivos de ransomware a instituciones públicas, ya que suelen tener un presupuesto limitado para ciberseguridad y muchas veces cuentan con sistemas heredados, como es el caso del Poder Judicial de Chile.
LockBit Black es un tipo de ransomware que no solo encripta los datos de las víctimas, sino que también amenaza con hacer públicos esos datos si no se paga el rescate. Los atacantes emplean técnicas avanzadas para evadir las medidas de seguridad, lo que hace aún más crítico el caso.